Ayer noche, tras zapear de una cadena a otra, sin que ningún programa terminara de cautivar mi atención, confieso que dejé el mando en la 1 y, ¡bendita suerte!, porque Águila Roja me hizo comprender que tenía que pegar fuego a todos los libros de historia.

Protagonista, de físico interesante, busca a los asesinos de su esposa para vengarse. Una novedosa fusión creativa a "lo Zorro", innovadora y nada conocida para el gran público.

Ambientada en el S.XVII, o eso pretende, nos enseña que el hijo de una condesa - de unos 12 años - estudia con los niños del pueblo. ¡Menos mal que vi el capítulo! Porque en mi incultura  había creído que solo tenían acceso a la educación los hijos de los ricos y que los niños de la plebe empezaban a trabajar sobre los 8 años, aunque fuera de aguadores. Pero no, Águila Roja, deja claro que en el S.XVII, las clases sociales no existen y que los ricos gustaban codearse en la instrucción con las pobres - que  iban al colegio-. Se acabó la falsa idea de que los niños pudientes disfrutarán de tutores privados mientras el resto se despiojaba por las calles. Aquí todos estudian. ¡Bienestar social, puro y duro! ¿Para qué habrán habido tantas revoluciones en la historia?

El guaperas vengativo resulta que sabe artes marciales - una cosa rara, mezcla de aikido con ninja y esgrima ¿?- porque ha podido ir a China. ¡Pues no le costó nada a Mateo Ricci instalarse en el lejano Oriente! Na, también mentira. En el S.XVII Ryanair empezó sus vuelos económicos y hasta el más descosido pelagatos se pudo pegar unos paseitos por el Imperio Mandarín, para distraerse. Y como andaba sobrado de tiempo, un maestro - no sé si taoísta, budista chan, o un fenómeno a lo Toro Bravo- le enseña un arte marcial al estilo Karate kit. Nada de monjes shaolines ni katanas a lo bestia. Fusión especial con estilo propio y marca made in spain - me pregunto si habrá asesorado a los guionistas el chino de la esquina.

Lo mejor, la lápida de la sepultura de la esposa fallecida. Escrita en un castellano correctísimo y una tipografía de lo más actual - entre Verdana y Helvética (muy propias de la época)- y con epitafio de lo más emotivo: "tu marido que te quiere", o algo así. ¡Vamos que si alguien encuentra una tumba con tales características, no dude que está ante un prodigio de la historia! Pronto, descubriremos que el hombre neardental cocinó con el microondas la tarta de queso de Mayca - queso Filadelfia incluido, solo con nombre cambiado a: "queso la caverna"-. Tumbas con reseñas del tipo. "Aqvi yace en Cuerpo y Ceniza Dª ..." son falsas. ¡Aviso!

Por si quedan dudas de la buenísima ambientación de la serie, se pueden estudiar los diálogos, con vocablos propios de la época como: "colar", "no me la vuelven a colar", dice el hijo del prota. Para el próximo capítulo los guionistas han concebido frases más realistas del estilo: "¡Papá, qué guai!" o "¡esto sí que mola!".

La verdadera historia subyace en Águila Roja.