Cielo encapotado, lluvia que no cesa y a las once entierro. ¡Fabuloso plan de mañana que desearías destrozar antes de iniciar la jornada!
No me gustan los entierros ni los velatorios. Detesto la consabida frase de: "te acompaño en el sentimiento", cuando el único que tienes es el deseo de que la ceremonia sea breve y pronto regreses a tu casa.
No entiendo eso de: "Se da el duelo por terminado" y la familia se planta en la puerta para que los vuelvas a besuquear y, otra vez, " a acompañar en el sentimiento- eso sí, ahora mejor porque ya se acaba el ritual y pronto vuelves a tus quehaceres".
Y, encima, hay comitiva que va con el féretro hasta el cementerio, cuando muchos solo han sabido en vida del difunto por referencias. Pero allí están, todo el día dedicado a dar el adiós, sin contar el anterior en el que pasaron la tarde en el tanatorio. Tengo la sensación que algunos hacen de los entierros una semifiesta ocupacional, sobretodo si el desaparecido era de edad avanzada y la muerte ha significado casi una liberación.
No se ven lágrimas ni caras de dolor en la puerta de la iglesia. La gente se apiña en corrillos y explica sus avatares más mundanos. A los más allegados, se les saluda con un beso y un : "lo siento", se espera a la funeraria y al cura, claro.
Oficio, estampitas de recordatorio, salida de la iglesia y: "te acompaño en el sentimiento".

Hoy he decidido que de mis seres queridos - con su permiso- me voy hacer fabulosos diamantes. Cambiaré el trágico féretro por un maravilloso anillo de oro de 18K en el que haré engarzar la piedra conseguida con los restos. Total, con lo caros que son hoy los entierros, precio por precio, podré decir eso de: "te llevaré siempre conmigo" -lo de las cenizas en el salón jamás me ha convencido.

De regreso a casa, le he preguntado a mi querido marido si le importaría convertirse en joya tras palmarla. Hubiera jurado que su rostro ha transmutado y no me ha respondido - ¿será un sí? -. ¿En este caso también sirve lo de: "un diamante es para siempre"?