Antes de nada, quiero pedir disculpas a los amigos por esta larga ausencia.

Según el calendario chino, entramos en el año del búfalo, pero, en mi vida, el 2009 ha llegado como un elefante arrasando todo lo que se encontraba delante.

Primero arrasaron el cielo temporales de levante con lluvia y nieve que me dejaron incomunicada en un pequeño pueblecito de montaña y en casa sin Internet.
Luego, vientos de poniente ( más parecía un tornado) que se llevaron medio tejado de mi humilde hogar.
Entremedias de las vicisitudes climatológicas, tuve que sufrir la dura pérdida de mi amado lavavajillas - con la consiguiente inundación casera del asunto porque el maldito dejó ir toda el agua y pasé la de Cristo para secar el piso. Ah!, el remojón afectó a la luz y nos quedamos a dos velas.

En fin, como bien os podéis imaginar, en las últimas semanas entre mirar al cielo, rogando que no descargase otra catástrofe, arreglar tejado, llamar al fontanero, al electricista, dar el peñazo a telefónica y tocar madera para que se me fuera el gafe, no he tenido mucho tiempo para ir a cibers, (solo pude ir a uno y el ambientillo era tan - ¿cómo definirlo?-, tan ..., ¿exótico?, ¿odorífero?..., no sé, pero demasiado fuerte para mi nariz que enseguida detecto que no olía precisamente a fragancia de Dior.

En resumidas cuentas, regreso al blog estresada por tanta catástrofe casera, deseando ponerme pronto al día y suplicando que la normalidad regrese a mi vida.

Muchas gracias, Kova y Mayca, por mantener el contacto. Merced a vuestras llamadas no me he sentido tan aislada.