Hace unos días, Mayca, me paso el Meme que corre por esta plataforma sobre la felicidad.
En su primera lectura, me pareció que el tema no revestía demasiada complejidad. Creí que me resultaría fácil detallar cinco situaciones, objetos u acciones capaces de descargar adrenalina de mi cerebro.
Y me planté, delante de la pantalla, decidida a elaborar mi lista. En primer lugar, escribí, me hace feliz una sonrisa. Mas no había terminado la frase cuando asaltaron mi memoria las risas burlonas que tanto me hirieron y que aún hoy me producen rechazo; como cuando, siendo muy joven, me pegué el más absurdo batacazo en la calle y mis amigas, en lugar de ayudarme a levantar, se partían de risa en una esquina mientras yo me retorcía de dolor porque casi me había fracturado una pierna; o las carcajadas de un público que resonaron estrepitosamente en mi primera representación de teatro – también la última- al romperse mi vestido; o la tarde en que un inepto camarero vació sobre mi indumentaria nueva toda una taza de café con leche y me dejó hecha tal cisco y ridículo que preferí volver a casa y no salir en un par de días.
Así pues, una risa, robada o regalada, no podía ocupar el primer puesto, ni el último, porque también debería colocarla en la lista de las acciones que más me han lastimado.
De la mano de estos recuerdos, pensé que lo mejor sería realizar el camino inverso. Lo que detesto, o lo que más me duele, me llevaría a encontrar los verdaderos pilares de mi felicidad.
Me acordé de la miseria. Pasear por la calle y encontrarme a alguien arrodillado, con la mano extendida, suplicando una moneda, me destroza. Bueno, luego la riqueza me hace feliz, deduje. No voy a negar que el dinero me da cierta tranquilidad y que poder adquirir libremente es un lujo que, a veces, puede consolarme, sin embargo, si algo me repatea es encontrarme y tener que mantener una mediocre conversación con un adinerado/a pedante. Le rehuyo al instante. Por lo tanto, la riqueza tampoco puedo colocarla en la lista.
Me mata la impotencia de una enfermedad y la soledad de la vejez. Transitar por los pasillos de un hospital entre gemidos de dolor o visitar un geriátrico me encoge el corazón. Estoy casi convencida que la vida, en toda su extensión, es el motor de mi felicidad, pero está pendida del tiempo. Claro, si no existiera no tendría que plantearme qué me hace feliz. Así pues, la considero más razón que motivo. También la tacho.
El engaño y la traición son otras dos causas que capaces de mover mi cólera y generarme desasosiego. La amistad siempre ha sido uno de los motores que han impulsado parte de mis actos, pero, al mismo tiempo, nada ha superado la sensación de malestar que me produce el olvido de un amigo o una puñalada trapera de alguien en quien confías. Ya sé que el tiempo, las circunstancias, etc…, cambian a las personas; pero, por desgracia, se han cruzado en mi camino demasiadas personas que me han engañado. Otra que tampoco entra en la lista.
La familia, sí, la familia es para mí ese puntal vital cuyo solo pensamiento de ausencia me induce a la angustia. Estar con los míos, saber que están bien me produce tranquilidad. No obstante, debo ser consciente que su libertad ha de primar ante mis deseos, que debo enseñar a volar a mi hijo y que no puedo oprimir a mi esposo porque, tal vez, mañana ellos no sean felices conmigo. Sería egoísmo escribir en la lista que la felicidad me la dan ellos porque, de alguna manera, estaría coartando su libertad de iniciar nuevos caminos, si así lo sintieran.
Los libros, creí, podrían encabezar mi meme. Durante años pensé que no podría vivir sin ellos. Me autoconvencí que si, alguna vez, las letras me abandonaban no sería capaz de tirar hacia delante. Y era incierto. En un momento de mi vida, me propuse cerrar las páginas impresas y buscar fuera de hojas impresas y cubiertas de cartón motivos que me ilusionaran. Los encontré tras velos tan dispares como la cultura oriental, los viajes o, simplemente, mi profesión de psicóloga. Tampoco sería sincera si dijera que los libros me hacen feliz, solo si el mundo exterior apoya su lectura.
Llegados a este punto, debo admitir que, quizás, como Buda, deba salir a buscar la felicidad, pero, de momento, soy demasiado mundana y cobarde para enfrentarme a este reto, y, si es verdad que existe un estado de paz capaz de atraer y acunar el espíritu, debo confesar que aún no lo he encontrado.
¿Qué es la felicidad?

¿Qué es la felicidad? ¿Y tú lo preguntas? La felicidad eres tú :-)
Toooma pasteeel!! :-)
¿Otra psicóloga? Habrá que andarse con cuidado, mi mejor amigo es psicólogo y está como un cencerro; he aquí un cliché que en su caso es cierto.
Good morning, Vietnam.
Quesitos.
Creo que voy a meterme un ratito en el armario ropero a reflexionar sobre el verdadero significado de la palabra felicidad y sus implicaciones. Si no vuelvo por aquí en dos horas o así es que me he quedado dormido :-)
Je,je,je, capitán, ¿me ha sonado a plagio? No sé, puede que de algún verso tal que: ¿Qué es poesía? No, seguro que tienes el copy :-)
Pues sí, ya ves, otra psicóloga, aunque los últimos años me los he pasado batallando con la Medicina China y, ahora, pongo más agujas y practico menos psicoterapia :-)
Vietnam o Tahilandia???? Porque tal y como están las cosas, hoy es un buen día para decir: Good morning Tahiland.
¿Ya has terminado la reflexión? Mira que a Buda le llevó su tiempo, manteniéndose con un grano de arroz. No he leído que se metiera en ningún armario, pero, ya se sabe, los tiempos cambian. Si encuentras el nirvana, plis, haz un plano detallado de como llegar sin pasar privaciones :-)
Bienvuelto, capitán.
Creo que la felicidad es como el agua que cae en la copa de tu mano. Lo importante no es tratar de mantenerla siempre llena, ya que es imposible, sino beber con los cinco sentidos cuando lo esté, aunque a pequeños sorbos y deleitándose siempre en cada uno de ellos; se aconseja mantenerse despierto y en búsqueda permanente de nuevos manantiales donde poder ir rellenándola a lo largo y ancho del camino. La paciencia es un arma fundamental, así como la constancia y la resistencia durante las travesías adversas.
Pues no estoy de acuerdo. Para mí, la felicidad es la ausencia de dolor. ¿Cuándo la alcanzas? Casi nunca, por no escribir nunca.
Pongamos un ejemplo: Te enamoras, sientes la adrenalina subir por tu sangre pero, ¿cuánto tarda en aparecer el pensamiento de pérdida? Ya está, se jodió la felicidad porque aunque quieras olvidarlo, ahí está la ausencia.
La felicidad ha de ser un estado de no exaltación, al menos es lo que buscan los yoguis.
¡Ay, qué infeliz soy!!!!!!!!!!!
¿Y quién ha hablado de exaltación?
La felicidad puede encontrarse jugando una partida de ajedrez con un viejo amigo, tomando el primer café y fumando el primer cigarrillo por la mañana, en el sentir de una caricia o en la fugacidad de una sonrisa.
Lo importante es disfrutarlo sabiendo que todo eso va a desaparecer tarde o temprano.
Mi madre, para lo que han dado de si los memes...
Un hermoso post lleno de serias reflexiones que la llevan a una a no plantearse tan a la ligera el tema.
Y luego los comentarios... ¿qué es la felicidad? ¿alguien ha encontrado la respuesta? Os habeis metido en tremendo berenjenal porque, supongo, cada uno teniendo en cuenta sus circunstancias vitales dará una respuesta distinta. Personalmente hace tiempo que comulgo más con la idea budista de que la felicidad es la ausencia de deseo, de cualquier tipo. Los que hayan leído sobre ello lo entenderán, no se trata de convertirse en vegetales.
Seguiré atenta a lo que aquí vaya surgiendo, el tema promete.
Un beso ESCRITORA (ahora si que com mayúsculas)
No concibo la vida humana sin la presencia de deseo. Es antinatural, a mi modesto entender. Además, para alcanzar la ausencia de deseo en tu vida primero tendrás que desear hacerlo, en cuyo caso la ausencia de deseo sería la culminación de un deseo, ¿o no?
Los hombres somos como somos por una razón, y no precisamente metafísica o trascendental, sino biológica: si no fuéramos así, probablemente no habríamos sobrevivido como especie.
Conócete a ti mismo, que decía el otro; y acéptate, que digo yo. Conoce las miserias que trae consigo vivir, lo fortuito y precario de nuestra existencia y acéptalo. Ponte unas metas y cuando las alcances ponte más. O, como decía Ortega, cuanto más inalcanzables sean las metas que te fijes, mejor que mejor, porque lo importante no es alcanzarlas sino vivir con la mirada puesta en ellas.
O eso o Homer Simpson, claro está :-)
La FELICIDAD la encuentro cuando tengo la serenidad suficiente para aceptar lo que no puedo cambiar.
Besos
Joe, que trascendentes estáis :-)
El meme original trataba de decir cosas sin importancia, que nos proporcionan momentos felices.
La felicidad absoluta no creo que exista, a menos que se sea muy egoísta, y no se desee la felicidad de TODOS, para ser feliz.
Besos¡¡
PD. ¿habéis felicitado a Kovalam, que está en portada?
"¿Qué es la felicidad...?". Y encima la preguntita sale de quien mejor debe saber su respuesta: la psicóloga...
Y, ¡ala, los demás a ponerse trascendentales soltando la simpleza de un sofisma tras otro...!. ¿Es que ignoráis donde está la verdaderra respuesta, o que la omitis o eludís por pudor...? De sobra sabemos que la ausencia del dolor no es nada por sí sólo si no la suple la presencia del placer..., ¿o no?
Ir hacer puñetas todos, manada de hipócritas...
Sí, sí, es cierto que en pequeñas y más prolongadas dosis, la felicidad puede estar en la copa o en el agua de la copa que apunta Odys (tan formalote él en esta ocasión, mira tú...) para aprovechar el momento y beberla a sorbitos; pero no me negaréis que la evidencia de la mas grande de las felicidades está en esa hora concreta en la que no se bebe a sorbitos, sino -- rota la copa-- de un sorbote, por desgracia de lo más efimero... Bueno, digo por desgracia o por suerte. Vete a saber si esa felicidad prolongada sin cuerpo que la aguante no sería la mayor de las desdichas...
De cualquier manera, a este animalote de Mayoral ya se le pasó el arroz y sólo sueña con una felicidad caducada y pasada de fecha para él...
joder, y ahora que digo yo ? yo si soy feliz por pequeñas cosas, realmente debo decir que soy bastante simple y tal vez eso me ayude a ser más feliz. Hay que disfrutar los buenos momentos, hay que buscarlos, que los malos vienen solos. Por eso, a veces, sólo a veces, disfruto de cosas tan tontas como estar en la cama oyendo llover, y aunque este feo decirlo, pues algunas veces no me acuerdo de los que no están resguardados de la lluvia, disfruto mi momento y punto. Otra cosa, al menos para mi, sería amargarse la existencia, uno no puede arreglar todos los problemas del mundo, se ayuda en lo que se puede, pero a estas alturas, mi espalda ya no soporta más peso. Suena bastante egoista, pero es la verdad. Llevo mucho tiempo soportando tanto peso, que he decidido por primera vez en mi vida pensar más en mi.
Besitos chicos/as
Es que no se te puede dejar sola, guapa, una tontería de meme de cosas cotidianas la conviertes en un tratado de filosofía existencialista a la que te descuidas...
Joé
Gatita, llevas tanta razón en eso de ser feliz oyendo llover en la cama... Y no es egoismo, hija. Yo tambien me conformo con poco. Metido entre las sábanas pienso cuán afortunado y feliz soy, sabiendo de tanta y tanta miseria por el hijoputa mundo este colomado de injusticias...
Pese al cachondeo de mi anterior comentario de más arriba, soy dado a pensar con toda frecuencia en tanto desprotegido por la vida, y ello viene a amargarme un tanto la existencia; pero, por otro lado, sólo con saberme con un lecho y con mis poquitas (o relativamente muchas) necesidades cubiertas, soy dichoso. Y ésto, pienso será sinónimo de ser feliz...
He ahí una manera de encontrar fácilmentge la felicidad.
Odys, siento no estar de acuerdo contigo. Citas a Ortega con lo de cuánto mas alcanzables sean las metas. En todo hay verdad y en todo deja de haberla. La ambición, por ejemplo, puede ser buena, puede ser positiva; como igualmente lo puede ser perniciosa y dañina. La ambición por poseer y poseer no tiene límites y embilece, deshumaniza al hombre; también es cierto que sin ella el hombre no medraria, dicho en el mejor sentido de la palabra. Y, puesto a citar, yo, que no llego muy largo en esto de las citas, me quedo con Unamuno cuando decía que la posesión mata lo que la esperanza crea; es decir, que se puede ser más feliz con la ilusión y la esperanza que con la posesión de lo alcanzado, que por el hecho de ser alcanzado pierde todo su valor...
Y os pido, por favor, que dejemos de meterno en estos berenjenales que nada felices nos van hacer
Buenas a tod@s.
En mi opinión la felicidad se encuentra dentro de cada uno, en todo ser.
No tenemos que mirar fuera de nosotros para ser felices.
Todo depende de cómo tú quieras ver y sentir las cosas. Y si miras a tu alrrededor y te fijas en la alegría de los demás, tú mismo te sentirás alegre; y si tú estás alegre y los demás te miran, ellos se sentirán alegres. La sonrrisa y la alegría se contagia. ¿Por qué no dejamos que el virus se esparza y lo contagie todo?, ¿Porqué no empezar ya mismo?
Con ese deseo, os mando a todos, besos y sonrisas de colores.
Dolors, no le des más vueltas hija mía, la felicidad es una cena con Van Damme en un hotel de cinco estrellas, con jacuzzi, champán y fresas en la habitación esperando y una noche por delante ¿o no?
Besos.